sábado, 29 de enero de 2011

Curso de Escritura

Empieza el curso

No es lo mismo escribir un diario, que un poema. No es lo mismo escribir un blog que una novela, e incluso no es lo mismo escribir una novela de suspense que una de amor, o un blog de ciencia que uno de crítica cinematográfica. La escritura debe adaptarse al medio y al uso, pero en cualquier caso siempre existen reglas mínimas que deben cumplirse. Sintaxis, redacción, ortografía… son palabras conocidas por todos y respetadas por muy pocos, sin embargo son la base de un código de circulación a tener muy en cuenta por todo escritor. Así que todo curso de redacción deberá estar regido por estos principios y por tanto deberá contener las lecciones que expliquen estas normas.

Una vez obtenido el carnet para conducir vehículos de letras simples, empezaremos a pensar en camiones, autocares, remolques e incluso vehículos cargados con materias peligrosas. El tipo de transporte lo eliges tú, no obstante conviene tener conocimientos básicos que van desde el cohete más rápido hasta el batiscafo que soporta más presión.

El buen escritor sabe de todo un poco, pero además conoce las nuevas herramientas que pueden facilitar su trabajo o ayudarle a su divulgación.

Hasta ahora todos los cursos de escritura han estado dirigidos por maestros de una o varias asignaturas dentro del mundo de las letras, este, en cambio, va estar dirigido por un alumno que, en muchas ocasiones, ni siquiera va a poseer ninguna ventaja sobre el resto de alumnos. El profesor aprenderá al mismo ritmo que el resto de las personas que sigan el curso, por eso este curso no va a costar ni un euro. Tampoco tendrá un tiempo definido. Uno llegará a él cuando quiera y lo seguirá en los tiempos que desee marcarse, repetirá los ejercicios cuantas veces desee y se servirá de los comentarios de sus compañeros como ayuda para aprender.

El curso no seguirá una estructura directa ya que, para hacerlo más ameno, iremos saltando de un tema a otro, sin embargo, interiormente sus estructuras si estarán bien definidas. El conocimiento de estas estructuras es la única ventaja con que cuenta el alumno-tutor de este rincón. Aunque al final estas serán bien visibles para todos aquellos que hayan seguido el curso. En ese momento sólo habrá que ver todo lo que los alumnos han aprendido.

Aunque este es un curso amateur está basado en una amplia base documental entre la que se encuentran el “Taller de Escritura” SALVAT, “Curso de Redacción Paraninfo, “Libro de estilo de “El Periódico”, “Saber escribir” col. Instituto Cervantes de AGUILAR, “el Quitadudas” VOX, “Dudas y dificultades de la Lengua Española” de Larousse, “Las buenas palabras” de Julio G. Pesquera, “Desidia y otras lacras en el lenguaje de hoy” Ramón Carnicer, Teoría General de la Información, Gonzalo Abril, “Gramática y Ortografía” Larousse, “Nueva gramática de la lengua española” RAE de ESPASA, “Comunicación política” María José Canel, “Trabajos de clase para vagos” ESPASA, “Redacción Periodística” José Luís Martínez Albertos, “El arte de insultar” y “El arte de tener razón” de Arthur Schopenhauer, “Perdón imposible” José Antonio Millán, “Diccionario de Argot español” Víctor León, diccionarios “del origen de las palabras” y “de palabras afines” ESPASA, “Manuales de la lengua española” EDIMAT, “El dardo en la palabra” y “El nuevo dardo en la palabra” de Fernando Lázaro Carreter, “diccionario de sinónimos y antónimos” ESPASA, “El libro del guión” de Federico Fernández Díez y varios libros y artículos más, sin contar con la inmensa documentación que hay ubicada en distintas partes de la red de redes. Sin embargo, no es la cantidad de materia lo que hace bueno a un curso de estas características, sino su correcta selección, ya que no todo lo que hay es ni bueno ni viable pedagógicamente hablando.

El párrafo anterior ha sido inspirado por "El péndulo de Focoult" de Umberto Eco y, cuando el curso de comienzo, tendrá un sentido mayor para todos aquellos que lo sigan. Porque también analizaremos algunos trucos de los que no somos conscientes durante una lectura normal de algunas obras.

Antes de que termine de ahuyentar a los últimos interesados por esta oferta, diré e favor de ella, que es un curso que llevo seis años diseñando, justo desde el momento en que obtuve mi título de teletutor o i-profesor, como algunos le denominaron. Desde entonces, aunque no ha llovido demasiado, si que han cambiado mucho las formas en que los usuarios se mueven por Internet. Como los blog's han resultado las estructuras menos afectadas por estos cambios, es la fórmula que he elegido para su desarrollo. Los interesados podrán seguirlo en http://cursoescritura.blogspot.com

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Dónde está el punto de inflexión? Yo secundo la huelga.

Desde hace bastantes años vengo poniendo en duda todas las acciones de los sindicatos y su capacidad para representar a los trabajadores. Esa era la razón principal que me hacía dudar sobre el apoyo a esta jornada de huelga. Otra de las razones era el beneficio que podía obtener de ella el partido fascista y en general todos los neoliberales (responsables reales de esta crisis). Sin embargo, me he dado cuenta de que, esta mal llamada reforma laboral (sería más correcto llamarle desastre nacional), va a acabar con el poco empleo “justo” que queda.

Siempre he insistido en afirmar que el paro es un mal endémico de nuestro país, sin embargo, las medidas de protección de empleo salvaban algunos de puestos laborales decentes de crisis en crisis. Cosa que en último término servía de ejemplo para recuperar parte de ese tipo de puestos en los momentos de bonanza (cuando las empresas se benefician sin pensar en las personas de quien se han aprovechado).

Nuestro país, es cierto, necesita abaratar el empleo, pero el bloque neoliberal (PP, CiU, PNV y alguno más) prefiere forzar el abaratamiento del despido. Si el empleo es caro y el desempleo barato… ¿cuál es la conclusión?

Por si no fuese bastante se penalizan las bajas por enfermedad convirtiéndolas en razón de despido y, al tiempo, se sube la edad de jubilación a los 67… ¿quién va a poder llegar empleado a esa edad?

No es un reforma laboral, es un pacto para que empresarios como el inmoral presidente de la Patronal española, puedan deshacerse impunemente de las personas que han generado su riqueza. Es una ley para quitar las últimas responsabilidades a los causantes de la crisis.

No hace falta ser muy listo, pues, para darse cuenta de que esta “reforma”, lejos de mejorar el problema del paro, lo va a agravar. Pero es que además también va a bajar la productividad real del país pues, en primer lugar cunde el desanimo entre los trabajadores y, además, para reducir costos, los trabajadores que ejercerán a partir de ahora no van a ser los más cualificados.

Hasta hace unos meses España, a pesar de la enorme cantidad de bajas laborales que según la patronal sufría, era el país con mayor productividad por dinero invertido en trabajadores. Cierto que era de los últimos por hora trabajada, pero es que nuestros salarios son de miseria comparados con los precios que nos rodean. También es cierto que los españoles son los empleados menos dispuestos a desplazarse para ocupar un empleo, sin embargo ya demostramos que eso, lejos de ser en realidad un problema, era una riqueza económica que evitaba una situación mucho más desastrosa.

Está claro que no se pueden tomar medidas sin tener en cuenta las características del país, pero mucho menos perjudicando a los más necesitados, quitándoles sus últimas esperanzas y apoyando a aquellos, que en último término, son los responsables de nuestros actuales problemas.

Por todo esto y mucho más, yo secundo esta jornada de huelga.

domingo, 25 de julio de 2010

¿Por qué no vuelan los coches? (PQ 18)

¿Por qué no vuelan los coches?

Cuando era un niño, allá por los años 60 y 70 del siglo XX (juro que no soy más viejo), siempre decíamos que en el año 2000 los coches volarían. Las películas de ciencia ficción de la época trataban de mostrar ese futuro imaginado. Pero los niños de entonces y adultos de ese año se desilusionaron entre embotellamientos de tráfico en las entradas de las ciudades. Unos embudos totalmente pegados al suelo. Claro que algunos también éramos conscientes de las colas de aviones en espera de tomar tierra que había en la mayoría de aeropuertos. No sólo eso, en ocasiones no habían pasillos aéreos para todos esos aviones. Así, ya desde los años 80, se han ido acortando los tiempos de espera entre un aterrizaje y otro en una pista y reduciendo los márgenes existentes entre un pasillo aéreo y otro. Producto de este problema de espacio aéreo se produjo el accidente aéreo de Long Island, en el estado de New York y poco después de los atentados del 11-S. Un avión, accidentalmente, acabó en el rastro sin oxígeno de un aparato anterior y perdió los dos motores en plenas maniobras de acercamiento.

¿Cómo vamos a poner los coches en el cielo si los profesionales del cielo ya no tienen espacio?

Estamos en 2010 y mi coche no es capaz de levantarse del suelo. Ni siquiera cuando pongo un CD de “Barón Rojo” a toda mecha. Pero esta incapacidad no responde a un problema tecnológico, sino más bien a la suma de problemas de seguridad, conciencia cívica y economía.

Hace muchos años que las empresas punteras de automoción abandonaron los proyectos de crear un auto volador. Tecnológicamente es realmente sencillo, sin embargo costaría un esfuerzo económico que no se podría reponer económicamente ni con prestigio. Además, un coche volador, tendría un elevadísimo consumo precisamente cuando tratamos de lograr vehículos más ecológicos o que funcionen con energías renovables.

Recuerdo que en 1976 vi un reportaje sobre un fabricante norteamericano de coches voladores. Aquellos autos eran coches normales, pero que al llegar al garaje de casa su conductor le ponía dos alas, una cola y una hélice. También cambiaba el volante por otro tipo de mando. El garaje era realmente un hangar y si había entrado por una puerta delantera orientada a una calle, otra trasera le daba acceso a una pista de aterrizaje y despegue comunitaria.

Esto puede sorprender, pero en el centro de los EE.UU. existen muchas de estas urbanizaciones que rodean una pista para avionetas y este vehículo de coche convertible parecía ideal. Pero realmente no debía serlo porque hoy sólo hay avionetas normales despegando de esos aeródromos particulares. Además, todos los pilotos necesitan de una licencia y un aprendizaje y sus despegues, vuelos y aterrizajes están totalmente controlados desde tierra. Los planes de vuelo son totalmente necesarios, de lo contrario, la señal que produce cualquier vehículo que no posea plan de vuelo es tratado como un O.V.N.I. y genera una alerta a las autoridades aéreas de la zona.

Loa amigos de volar sin licencias terminan saltando en paracaídas, volando en ultraligeros o alas delta… y también han de seguir unas normas.

Pero lo del coche volador puede resultar una frustración aún mayor de lo que pensamos. Sobre todo cuando conocemos a individuos que se desplazan en su vehículo de cuatro ruedas a todas partes… hasta a buscar el periódico, como se dice vulgarmente. En este ámbito de cosas, lo más parecido a volar lo constituyen algunos tramos de las autopistas alemanas donde no existe límite de velocidad. Así, en el país germano, se han llegado a aceptar modificaciones de deportivos que superan en velocidad a los fórmula uno. Desgraciadamente un pequeño fallo de conducción y el vehículo puede terminar por separar alguna de sus ruedas del asfalto… sólo hay un resultado posible Pero la cosa aún puede ser peor cuando estos amantes del vuelo prosiguen su carrera más allá de las áreas permitidas y sin tener en cuenta al resto de usuarios de esa ruta. Ni que decir tiene que la policía de tráfico de ese país ha creado elementos supertecnológicos para sancionar a esos infractores tan… veloces.

Cuando los padres de la aviación se lanzaron a la carrera del primer aparato útil de vuelo alguien dijo una lapidaria frase para frenar esa carrera: “si Dios hubiera querido que el hombre volara le hubiese puesto alas”. Pero una frase desacertada no pudo parar esa evolución. Tampoco creo que esa frase hubiese podido para el deseo de volar en el coche familiar. De eso estuvieron apunto de convencerse los gendarmes de tráfico en las proximidades de París, cuando durante tres semanas seguidas, varios radares detectores de exceso de velocidad habían sacado una foto al aire con el mensaje: velocidad 900 kilómetros por hora. La policía francesa tuvo que mejorar sus equipos para que lanzaran la fotografía a tiempo de detectar al vehículo infractor que resultó ser un Mirage 2000 de las fuerzas aéreas francesas en vuelo rasante en el tramo de autopista. Dicen que se sancionó al piloto o pilotos autores de la gamberrada, pero su nombre o nombres no fueron desvelados. En cualquier caso creo que la idea de los coches voladores “planeó” en la imaginación de los que conocieron la noticia antes de la foto… Finish.

Imagen tomada de www.neoteo.com

jueves, 14 de agosto de 2008

ACCIÓN Y REACCIÓN (PQ25) –primera parte-





ACCIÓN Y REACCIÓN (PQ25) –primera parte-









Acción y reacción (I)





Cuando uno es tratado con injusticia y se hace consciente de ello, se vuelve muy observador. Esa consciencia percibe la menor de las diferencias; cualquier agravio comparativo, por pequeño que sea, queda a su visible a sus ojos. Pero la persistencia de la injusticia puede hacer llegar un momento en que esa superconsciencia se torne paranoia o incluso manía persecutoria. Sin embargo, hay que saber diferenciar esta situación de las verdaderas patologías, ya que el afectado por reiteradas injusticias tiene una base real para sus pensamientos y, exagerado o no, la causa es externa al individuo y, por tanto, si se trata como una vulgar enfermedad es necesario eliminar la fuente de la misma: la injusticia.





Dicho esto, que no es decir mucho, vamos a aplicarlo a dos situaciones concretas muy distintas, que ya será decir algo.







Caso 1: El Mobbing.

En el mobbing un individuo (o incluso, aunque no este contemplado, un grupo de individuos) es sometido a un particular acoso (esta es la variedad de formas que toma en este caso la injusticia) donde se induce a la víctima un estado de baja autoestima y de constante sufrimiento (que puede llegar al nivel físico con golpes y palizas en los casos más aberrantes). Como es obvio esto puede degenerar fácilmente en problemas psíquicos e incluso físico (por somatización).





La toma de consciencia en estas víctimas puede desencadenar un fuerte resentimiento cuando empiezan a superar la parte más abyecta, pero por lo general les consumen estados de ansiedad aguda y depresión.





En fases siguientes, si el mobbing se ha dado durante un largo período de tiempo, el proceso seguirá, como antes se dijo, con un aumento de la sensibilidad, etc.





La desaparición de la fuente de injusticias podría solucionar el problema si se coge a tiempo, pero por lo general, si el estado de alta susceptibilidad ya se ha iniciado, la víctima se verá afectada por otras pequeñas injusticias que normalmente hubieran quedado ocultas y asimiladas dentro del sistema. No obstante, no debemos tomar al individuo susceptible por el problema, como a menudo se hace, sino la alta tolerancia generalizada a estas situaciones de injusticias por parte de las empresas y la falta de reconocimiento de la grave situación por parte de los compañeros de la víctima.





Existen muchos tipos de mobbing, más de los que están tipificados, de hecho, algunos de ellos los hemos vivido todos en un lugar u otro, sin embargo, a la hora de hablar de acoso laboral (término hispánico y más adecuado para lo que tratamos de definir) nos centraremos en el que ejerce un puesto con mando relevante sobre un único trabajador.



Por lo general esta modalidad se centra en determinados aspectos, algunos de los cuales también son observables en el acoso sexual y la mal llamada violencia de género. El primero es un ataque continuado a la autoestima de la víctima, el segundo es un aislamiento del entorno personal de esta y para terminar, en una fase aparte, la humillación reiterada.





Me gustaría hacer constar varias cuestiones adicionales sobre este tema. En primer lugar el acosador puede ser consciente o no de su abuso y en segundo los compañeros pueden colaborar conscientemente o no con el acosador. Estos dos puntos podrían generar toda una escala para conocer la gravedad del tipo de mobbing que se está produciendo. En cualquier caso, en el origen también se encuentra una falta de madurez de todas las personas del entorno y una falta extrema de concienciación sobre este tema que tanto daño hace a demasiadas personas en casi todos los entornos laborales.





Miedo me producen, precisamente, aquellos equipos de trabajo donde se habla en términos tales como “es una familia”. Sean críticos y piensen que familia no hay más que una y está ubicada fuera del recinto laboral, por lo general esos equipos suelen ser una trampa donde se ataca con saña a aquellos individuos que “no le bailan el agua” a los dos o tres individuos dominantes. Si una familia real puede ser un infierno cuando las cosas van mal, imagínense una familia donde siempre hay algo o alguien que va mal.





El mobbing también puede ser algo relativo, pero eso no niega su existencia. Si alguien se siente acosado en un entorno laboral, sin duda lo está, lo que se debe valorar es el grado de gravedad de ese caso. La justicia tiende a desentenderse de los casos que se le presentan porque se basa en una escala muy poco humana, la de unas pruebas muy difíciles de aportar, porque recordemos que el acosador actúa en su hábitat y la victima termina por estar aislada, por ello debería valorarse el grado de aislamiento como una prueba por sí misma. También deberían otorgarse sentencias relativas a favor de las víctimas donde hoy se exonera al acosador. Esto no ayudaría a madurar a los individuos, pero seguramente sí a la sociedad.



lunes, 9 de junio de 2008

¿Escribir o llamar la atención? (PQSN)



Me gusta escribir, no soy suficientemente bueno, pero no me quedo sin practicar esa afición. Todo empezó allá por el 1984, cuando descubrí que el Gran Hermano estaba por todas partes y no era uno solo. En aquellos días no se hablaba de Echelon (o como quiera que se escriba realmente porque hasta el nombre llevan en secreto), pero la afición a mirarnos por el ojo de la cerradura ya existía. Cuanto tiempo y dinero malgastado en procurar que no seamos mejores que ellos y, entre tanto, el mundo se va al garete por falta de atención.


Pues fue tras ese descubrimiento, que no explicare como hice porque no lo recuerdo, cuando decidí ponerme a escribir en serio. Cómo, si no, divulgaría mis ideas, mis creencias, mis sospechas… si nadie me escuchaba. Pronto descubrí que daba igual si al final nadie me leía… y así era, porque sólo, de tanto en tanto, algún periódico publicaba una de mis cartas, habitualmente las peores. Necesitaba encontrar una forma de llamar la atención… probé la poesía, la ciencia ficción, el teatro… me cansé haciendo experimentos hasta que en 1988 un amigo publicista me enseñó alguno de sus secretos a cambio de algunos de los míos.


¡Qué poderosa es la publicidad y que poca cuenta nos damos de ello!


Hasta los dibujos que se hacen para ese fin logran captar suficientemente la atención para gravar el producto que venden en las mentes de… ¿sus víctimas?


Aprendí a jugar con las mil formas de llamar la atención: la sorpresa, el suspense, el sexo, el deseo, la ternura, la risa, la nostalgia y todo un montón de sentimientos que creemos muy humanos y, sin embargo, están albergados en la parte reptiliana de nuestro cerebro.


Hoy, con Internet, me he dado cuenta de que casi todo el mundo intuye ese secreto y hay demasiados que viven exclusivamente de él… de llamar la atención. Así que ha llegado el momento de retirar, a ese hecho, la etiqueta de tabú y empezar a ponerle las reglas de un arte para que nadie juegue con ventaja.


Y entre tanto… que será de la publicidad… bueno… yo más bien diría: ¿Quién le quita los cascabeles al gato?


Y entre tanto, ¿dónde quedó mi afán de denuncia?

domingo, 1 de junio de 2008

Emigración... inmigración... (NPQ)


Las masas migratorias enriquecen a los países que las reciben, pero también supone serios problemas de convivencia. Muchos son los factores que hay que analizar, sin embargo, es muy peligroso tratar el tema desde puntos de vista limitados tanto en su ataque como en su defensa. Europa, en los últimos años, ha vivido dos puntos de vista extremos. Primero fue España cuando casi establece el “papeles para todos” durante las primeras acciones de gobierno de la era Zapatero y el segundo constituido por las actuales fórmulas neofascistas del señor Berlusconi.


El primero se encontró frente a una avalancha de inmigración que las estructuras económicas del país no podían asumir, además, mezclados con esta masa de mano de obra, llegaron delincuentes, mafias y apólogos del terrorismo. Eso sin contar con los guetos que se formaban en algunas grandes ciudades y dificultaban la integración social de sus individuos. Sin embargo, la buena situación económica convirtió todo aquel potencial de mano de obra en dinero, especialmente en el campo y el sector inmobiliario, aunque, eso sí… mayoritariamente era mano de obra sin papeles. España, con ladrillo o no, tuvo una evolución económica impensable, superando con su PIB, incluso, a países como Italia con más habitantes.


El segundo ataca directamente a la problemática social que produce la inmigración. Italia se ha visto inundada por personas procedentes de los países balcánicos y Rumanía. Exparamilitares y personas procedentes de guetos sociales, no suelen ser una mano de obra muy adecuada y, aunque a las personas se las debe tratar individualmente, la imagen conjunta es lo que genera la opinión social, por eso a los italianos, en su mayoría, les han parecido aceptables las propuestas fascistas para tratar a los inmigrantes ideadas por Berlusconi. Pero hay que tener en cuenta que Italia lleva ya muchos años desaprovechando las posibilidades de esa mano de obra debido a la fuerza que las mafias autóctonas tienen en la mayoría de su territorio. Pero ahora Italia se convertirá definitivamente en una opción descartada por los emigrantes trabajadores que llevarán su opción económica a otros lugares, mientras la emigración delictiva permanecerá más tiempo ya que posee los medios para sobrevivir en cualquier parte, además, al alargar sus condenas, terminarán por saturar las cárceles del país. Por si fuera poco, ahora vivimos una crisis económica de la que saldremos en un par de años y de la cual, los países con suficiente mano de obra, lo harán con ventaja. Italia, como resultado de esas leyes racistas, se puede ver empujada al furgón de cola de Europa en tres años.


Está claro que este no es un tema para tratar en cuatro líneas, tanto desde los puntos de vista sociológicos como económicos dan para escribir cientos de libros, pero hay algo que debe quedar claro: los emigrantes son personas que abandonan su hogar llevando una maleta llena de esperanzas y de nostalgia, pero que allí donde llegan se convierten en factores numéricos de la macroeconomía y las políticas sociales.

martes, 20 de mayo de 2008

El psicoanálisis: Una mentira incomoda (PQ11)


En estos momentos se tendría que publicar el PQ10, pero se corresponde con una obra de ocho capítulos que no está acabada debido a la mala aceptación que tuvo el cuarto. No obstante existe, aunque no se han publicado nunca, hasta el séptimo.

Por esta razón hoy publicamos PQ11 que, por su parte, resultó un artículo controvertido dado que se hizo en un foro donde existían algunos individuos partidarios del psicoanálisis hasta niveles de fanatismo. Hay en él algunos errores no intencionados y otros que si lo son y, por tanto, hacen que el texto sea algo tendencioso, sin embargo, desde el punto de vista de un ejercicio de pensamiento, creo que puede ser una buena ayuda para mis lectores.

El psicoanálisis: Una mentira incomoda (PQ11)

Dentro de la series PQ introduzco un antiguo relato que realicé como ejercicio en los cursos para ejercer de profesor en técnicas de desarrollo personal. Sólo es un trabajo marginal que, junto a otros, me sirvió para exponer las razones que habían inhabilitado estas técnicas, otros compañeros realizaron algunos trabajos mucho mejores que este lo que me obliga a pedir disculpas sobre su calidad, obviamente mejorable, sin embargo, a nivel técnico, obtuvo la máxima puntuación. En la actualidad sabemos mucho más sobre el cerebro y la mente que cuando nació el psicoanálisis, pero al saber más también han aparecido más preguntas y nuestro conocimiento a evolucionado socráticamente: cuanto más sabemos mayor consciencia adquirimos de nuestra ignorancia. Este hecho no ha quitado valor al psicoanálisis, como cabría esperar, pero si lo ha relegado a la marginalidad. Hoy, junto a otras técnicas más individuales, y por tanto más prácticas, el psicoanálisis ha abandonado su faceta terapéutica para entrar de lleno en las técnicas de desarrollo personal. Sin embargo, la necesidad continuada del psicoanalista junto a la persona a tratar la convierten en una técnica poco práctica, de este modo ha perdido terreno frente a teorías más modernas y pragmáticas como la de el P.A.N. o la del PNL, que es quizá menos científica pero más adaptable a la medida de la persona que la ha de usar en su desarrollo personal.

Freud es el padre de esta doctrina desde que la dio a conocer en 1890. La base conceptual en que se sustentan sus orígenes es la misma que la hipnosis, desgraciadamente la hipnosis no podía lograrse en todos los casos pero demostró su valor en una serie de pruebas clínicas llevadas a cabo por el neurólogo francés Jean Martin Charcot, maestro del propio Freud. De este modo, el psicoanálisis supuso una terapia alternativa bastante útil en aquellos cuadros clínicos que, por aquel entonces, se denominaban "histéricos". La hipnosis fue una técnica que se extendió con rapidez, pero Freud no logró dominarla nunca, sin embargo, su afán de resultados le llevó a experimentar otras formulas para alcanzar el subconsciente del individuo tal y como hacía la llamada técnica del sueño despierto. Durante años trabajó con diferentes tipos de drogas que llegó a experimentar, incluso, en su propio cuerpo y también creó toda una serie de teorías para interpretar los sueños. Sin embargo, sus trabajos más famosos, trataron sobre la interpretación de la sexualidad oculta o negada y el super yo.
El psicoanalista permite a su “paciente” hablar libremente y procurandole la máxima comodidad de este. Las asociaciones libres de ideas son la base de un dialogo donde el terapeuta sólo interviene ocasionalmente para facilitar la fluidez verbal del paciente. Especialmente interesante para Freud era que el paciente hablara sobre sus sueños y sobre su infancia, ya que en los primeros se expresaba el subconsciente del enfermo mediante claves que el psiquiatra debía interpretar (así nació su obra “La interpretación de los sueños”) y en la segunda, según él, se hallaban las principales causas de todo trauma.
Freud, en su momento, escandalizó a la sociedad vienesa con sus teorías totalmente volcadas en el ámbito sexual. De hecho, algunos de sus biógrafos, comentan que esta vertiente era intencionada, podía tratarse de una forma de llamar la atención más comercialmente que realmente útil, otros afirman que el propio Sigmund tenía muchos traumas de tipo sexual que le impelían a llamar la atención ese ámbito. Un poco fuera del tema también hablan de una posible adicción a varias drogas psicotrópicas con fines lúdicos, pero parece más que demostrado que su posible adicción venía debida a sus trabajos en la búsqueda de una sustancia que pudiera sustituir a la hipnosis (disciplina en la que era un verdadero desastre a pesar de haber contado con el mejor profesor). En cualquier caso, aquellos eran otros tiempos.
Cuando Freud murió en 1939 con 83 años, el psicoanálisis empezaba a ser aceptado en los países no germánicos. No así en los países del Eje donde tanto Hitler como Mussolini consideraron sus enseñanzas como peligrosas y llegaron a quemar todos los ejemplares de sus libros. Aquel trance, lejos de hundir las teorías del psicoanálisis, hizo de estas algo mucho más atractivo. Si alguien como Hitler lo prohibía debía ser algo bueno, al menos ese era el nuevo punto de vista que adquirían las opiniones públicas de los países libres. El impulso siguió después de la guerra. Curiosamente, las técnicas hipnóticas, más evolucionadas y eficaces, pero mucho más complicadas y necesitadas de un tipo de profesionales muy concretos y preparados, empezaban a ser dejadas a un lado.
Mientras el psicoanálisis depende mucho de la intuición y subjetividad del terapeuta, la hipnosis es mucho más directa. Mientras el psicoanálisis se limita a las llamada afecciones del tipo histérico (parálisis histérica) y neurótico (neurosis obsesiva, paranoia simple, fobias…), la hipnosis tiene un espectro más amplio y, con el tiempo, se le han encontrado nuevas aplicaciones.
La gran fama que adquirió el psicoanálisis también tiene otros culpables. Brillantes alumnos de esas técnicas que ampliaron, perfeccionaron y también crearon escuelas diferenciales con la de Sigmund Freud: Wilhelm Reich, Melanie Klein, Wilfred Bion, Jacques Lacan, Otto Rank, Alfred Addler , Carl Jung (estos últimos crearon sus propias teorías paralelas)…
Con los años fueron apareciendo nuevas teorías y nuevas escuelas de psicoanálisis, pero en los años cincuenta, los detractores del psicoanálisis, gracias a una serie de trabajos clínicos demostraron la baja eficacia de estas técnicas. En un principio los partidarios negaron esas estadísticas, pero nuevos trabajos confirmaron la evidencia, a partir de ese momento la defensa consistió en demostrar que el psicoanálisis como la hipnosis, necesita de buenos especialistas. Bien pronto empezaba su declive, sin embargo, la adicción de las estrellas de cine a terapeutas que se limitaran a escucharles y la propia industria cinematográfica, salvaron la difícil y merecida situación.
De este modo el psicoanálisis mantuvo un cierto prestigio hasta la década de los ochenta del pasado siglo cuando una nueva serie de estudios volvieron a poner en evidencia el psicoanálisis. La cuestión era más seria ahora dada la aparición de un gran número de técnicas específicas y de gran eficacia como las conductuales, géstalticas, cognitivas, etcétera y alternadas con tratamientos farmacológicos que potencian su efectividad.
Sin duda el psicoanálisis significo una innovación maravillosa en los tiempos en que las terapias de agua fría, electroshock y lobotomías eran una práctica habitual, pero en cuanto la seriedad y humanidad de la nueva psiquiatría llegó a la situación actual, el psicoanálisis resulta un evidente anacronismo. Con la muerte de Jacques Lacan en 1981 desapareció el último gran defensor del psicoanálisis como ciencia, con todo, todavía sigue existiendo la Asociación Psicoanalítica Internacional (A.P.I.) fundada en 1910 bajo los auspicios del propio Freud y con la presidencia inicial de un C.G. Jung que aún no había disentido de la línea original del primero. Precisamente fue esta organización la que, en 1999, presentó un elaborado estudio sobre la eficacia del psicoanálisis, pero aceptando las limitaciones sobre la edad de los pacientes, la duración de la terapia y en cuestiones menores casi siempre relacionadas con el ámbito laboral. El estudio no sólo aceptaba esas limitaciones, además, intrínsecamente, reconocía el final para estas terapias al negarse la comparación con otras más acordes con los tiempos actuales. El estudio finalizaba reconociendo que al psicoanálisis le faltaba un mayor trabajo empírico.
De todas formas, el psicoanálisis no ha muerto ya que han aparecido nuevas corrientes tendentes al uso de este para la ampliación del autoconocimiento, pero relegando al olvido sus aspiraciones como terapia de curación. De este modo, el psicoanálisis se ha ido alejando de su carácter de ciencia de la salud al que algún día aspiró. Sin embargo, a pesar del apoyo popular del que gozó durante gran parte del siglo veinte, no le ayudó nunca a pasar la prueba del algodón. Primero fue el filósofo Karl Popper quien demostró su carácter de pseudociencia en comparación con teorías menos aceptadas y aparentemente más veleidosas y después su heredero teórico, Adolf Grünbaum el que aplicó la lógica lineal a las teorías psicoanalíticas para demostrar su falsedad (no A no implica B si existen C y D posibles).
Hoy la A.P.I. sigue viva a pesar de contar con más detractores que estudiosos afines. Su supervivencia, a pesar de ello, no está en juego en un mundo donde las “artes adivinatorias”, la parapsicología y otras pseudociencias encuentran un buen caldo de cultivo.
En cuanto a España, la Sociedad Española de Psicoanálisis (S.E.P.) se funda en 1959, en un momento dulce para estas técnicas y cuando el régimen franquista hacía tiempo que había dejado de verlas con malos ojos.
En la actualidad el S.E.P. forma a sus propios psicoanalistas sin entrar en ningún sistema de regulación de estudios. Si Sigmund Freud fue un eminente neurólogo de su época, en la actualidad los psicoanalistas no gozan, por si mismos, de ninguna titulación académica aceptada, a no ser que ellos, individualmente, la obtuvieran fuera del ámbito del psicoanálisis por sus propios medios. Por si el caos y el desprestigio de estas prácticas no fueran suficientes, desde 1981 también existe la Sociedad Psicoanalítica de Madrid, con estatutos y poderes similares a la española pero al margen de esta y ambas están representadas en la A.P.I., cosa que no ocurre con la asociación española de psicoanálisis del campo lacaniano.
Hoy los libros de Freud salen a la venta en los kioskos, un ejemplar cada lunes. Libros que nos acercan al saber de finales del siglo diecinueve y comienzos del veinte aportándonos abundantes conocimientos, como también pueden hacerlo las obras de Albert Einstein. En ambos casos su valor histórico es indiscutible, pero mientras las obras del físico siguen sin tener grandes fisuras producto del paso del tiempo y la evolución de nuestros conocimientos, la obra del neurólogo ha perdido toda la consistencia que le sirvió para arrinconar las terapias inhumanas de la antigüedad.

Imagen tomada de la web: www.biografiasyvidas.com