martes, 13 de mayo de 2008

Dónde, cómo, cuándo, por qué... (PQ3)



Dónde, cómo, cuándo, por qué... estas preguntas, de obligada respuesta, era la base del periodismo hasta hace unos años, curiosamente, en esa misma época, cuando el artículo estaba terminado debía pasar por un filtro llamado censura. Cuando la censura desapareció algunos periodistas de mayor o menor gloria vieron el cielo abierto para lanzarse al asalto y fruto de ello, aparecieron en los juzgados, interminables listas de denuncias por injurias y similares. Hoy, no sabemos si producto de aquello o de los lobby’s de la prensa, el periodista cumple con una sola pregunta y que se dirige a su jefe de redacción: ¿QUÉ?

Es curioso que se hable del periodismo de investigación cuando las noticias nacen en las redacciones y el periodista sale a la calle para buscar hechos que corroboren su artículo, el periodista no trabaja como un investigador que trata de desentrañar la verdad más o menos objetiva, en lugar de ello se comporta como un abogado recogiendo datos para dar fuerza a su tesis.

Pero dado que la prensa actual se limita a extender unas determinadas líneas de opinión, debe ser el lector el que heroicamente se plantee esas preguntas, pero la esencial de todas, una vez leído un artículo es: ¿POR QUÉ?

Recuerdo un profesor que, hace años, antes de este deterioro de los valores periodísticos, nos aconsejaba leer varios periódicos de tendencias diferentes para obtener una idea propia más racional de las noticias.

Quien más, quien menos ya conoce las tendencias de cada medio de prensa, así que la pregunta “¿por qué?” nos puede dar una idea bastante clara de la realidad de la noticia. La pregunta nos permite desechar la retórica arbitraria y la complementación con otra lectura de tendencia contraria nos ayudará a completar los huecos de la noticia.

Nuestro entorno cotidiano es nuestro primer paso para conocer el mundo, si nos dejamos engañar en este primer objetivo del conocimiento nunca alcanzaremos los “¿por qué?’s” más elevados del universo, porque nunca nadie construyó un edificio sin poner una primera piedra bien sustentada y otra sobre esta igual de firme y...

Nunca debemos, en general, aceptar las opiniones ajenas sin hacernos la gran pregunta, pero mucho menos aceptar como información contrastada la que no hemos contrastado nosotros mismos. La realidad ya es bastante oscura para cerrar los ojos y creer ciegamente en lo que nos cuentan.

El universo es oscuro como una pregunta sin respuesta, casi todas las que se inventen pueden ser validas, pero muy pocas pueden ser ciertas.